Ante el actual escenario geopolítico, el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) plantea una hoja de ruta clara basada en tres pilares: la focalización de subsidios, la reorientación del gasto público y la reducción de la burocracia para facilitar las inversiones. Se trata de una fórmula que, más que una simple recomendación, busca equilibrar las presiones externas con la estabilidad interna.
“En ese equilibrio está la prosperidad”, afirmó Celso Juan Marranzini, presidente del Conep, al destacar que estas propuestas forman parte de un diálogo constante con el Estado. Junto a César Dargam, explicó que en un contexto marcado por la volatilidad global, la clave está en mantener la cooperación entre sectores.
Ese énfasis en el diálogo no es casual: en medio de la incertidumbre internacional, la coordinación interna se convierte en una herramienta estratégica para sostener la estabilidad económica y la paz social.
Inversión pública como motor de desarrollo
Desde la óptica empresarial, priorizar la inversión pública resulta fundamental. El Conep considera que este componente no solo impulsa la productividad, sino que también mejora la calidad de vida a largo plazo. En otras palabras, no se trata solo de gastar, sino de gastar mejor.
Aquí surge una reflexión inevitable: en tiempos de crisis, la eficiencia del gasto público deja de ser un ideal técnico y se convierte en una necesidad urgente para sostener el crecimiento y evitar desequilibrios mayores.
Los encuentros entre el sector privado y el Gobierno han permitido mantener un monitoreo continuo de los suministros y detectar posibles riesgos de desabastecimiento. Según Marranzini, el panorama actual muestra cierta estabilidad, con abastecimiento general adecuado y sin previsiones inmediatas de aumentos en la canasta básica.
No obstante, algunos sectores —especialmente los vinculados a materiales de empaque— enfrentan presiones de costos que podrían trasladarse eventualmente al consumidor, lo que evidencia que la estabilidad sigue siendo frágil y requiere vigilancia constante.
Diálogo y menos trabas para sostener la economía
El llamado al diálogo también fue respaldado por Julio Virgilio Brache, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), quien subrayó que la coordinación entre sector público y privado es esencial para superar el contexto adverso.
Entre los puntos críticos, destaca la necesidad de agilizar la permisología y reducir los procesos burocráticos que retrasan las importaciones de materia prima. En paralelo, las empresas buscan ajustar sus costos operativos y diversificar suplidores para evitar trasladar aumentos al consumidor.
En este escenario, más que una opción, la colaboración se presenta como la única vía viable: un esfuerzo conjunto donde el Estado y el sector privado no solo reaccionan ante la crisis, sino que intentan anticiparse a ella para proteger la economía nacional.
Por: VisionGlobalPress
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